Hace referencia a la cerrada de Santa catalina sita actualmente en la calle del Royuelo.
Esta cerrada se regaba con el agua sobrante de la fuente de la Plaza y pertenecía la Cofradía de Santa Catalina, extinguida en el siglo XIX.
Tras la extinción de dicha cofradía se quedó como uso y costumbre que la familia que quedara al cargo del altar de la Santa en la iglesia, obtuviera el usufructo de la cerrada y huerta. (1)
(1) Nos informa Aurelia Jiménez, quién fue la ultima mujer en obtener dicho usufructo.