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El molino de Alustante.
El molino de viento de Alustante es, por el momento, uno de los edificios peor documentados del municipio.
No aparece en ninguna descripción histórica del siglo XIX, y tampoco del XX (*). En ocasiones, incluso se ha confundido por parte de algunos autores con una torre defensiva medieval. Se posee, no obstante, una noticia indirecta que podría estar hablando de una antigüedad considerable para esta construcción del trabajo.
Como es conocido, el paraje en el que se asienta se denomina la "Loma del Molino", topónimo que se encuentra en el padrón catastral de 1931 y que se ha mantenido hasta las más recientes revisiones del mismo. Pues bien, este topónimo ya aparece en el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1752, por lo que sin duda en aquella época ya existía.
Hasta cuándo estuvo funcionando, es otra de las incógnitas que plantea el edificio. En una de las familias del pueblo, la de los Canenes, se ha mantenido la tradición oral de que las aspas se quemaron como leña en el crudo invierno en el que nació una de las hermanas (1917), por lo que es de suponer que pudo estar funcionando o, al menos, permanecer con tejado, aspas y maquinaria hasta principios del siglo XX.
Durante años se mantuvo como ruina, conservando los dos paredones laterales, habiéndose hundido justo por donde tenía las puertas, una en dirección este y otra en dirección oeste. Conservaba además los huecos en las paredes donde apoyaban las escaleras y una canal cubierta con plomo, al parecer por donde se vertía el grano.
En 1995, a través de un plan de empleo del INEM, se trató de reconstruir con muy pocos criterios, si bien al completarse el círculo de las paredes se evitó que se acabase hundiendo definitivamente.
Debió de tratarse de un molino de tipo manchego, aunque es difícil de establecer una filiación con los pocos datos materiales que se poseen de su aspecto original. Su construcción en plena Sierra de Molina no debe de sorprender a nadie, puesto que los molinos de viento, desde la Edad Media, eran muy comunes en la Península Ibérica, en todas partes.
En el cercano pueblo de Ojos Negros (Comarca del Jiloca) existe un molino de viento reconstruido recientemente, y en Jabaloyas (Sierra de Albarracín) también parece que existió uno. En el siglo XVI hay documentado uno en Tartanedo y se sabe que existió otro en La Yunta. Los hay también en la Comunidad de Calatayud, en Malanquilla.
Por otra parte hay que tener en cuenta que para los vecinos de Alustante no debió de ser extraño este tipo de edificios, dado que la trashumancia y los trabajos temporales en la Mancha y la Alcarria (donde también hay molinos, por ejemplo en Valdeolivas) los convertía en construcciones muy familiares para ellos.
Según la Ley 4/1990, de 30 de mayo, del Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha, quedaban incoados los expedientes para la declaración como bienes de interés cultural de todos los molinos de viento con una antigüedad superior a los cien años del territorio autonómico, si bien desconocemos si esto afectó al molino de viento de Alustante"
*ADENDA: Continuando con la recopilación de datos, hemos podido observar en un Nomenclátor del Obispado de Sigüenza publicado en Zaragoza en 1886, que a la hora de mencionar la ermita de la Soledad, señala que se encuentra en el camino de Alcoroches y "junto a la cual hay un molino de viento, que no funciona", con lo cual queda, al menos, documentada de forma directa su existencia en el siglo XIX.
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