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La
iglesia parroquial de Motos fue la única del
Señorío de Molina dependiente de otra
diócesis, en
este caso de la de Santa María de Albarracín. Con
anterioridad a la iglesia actual, se sabe que la e rmita
dedicada a los
Santos Fabián y Sebastián, fue la iglesia
parroquial del
pueblo. Todavía en su
emplazamiento se conserva el
topónimo de La Abadía, ya que en la Edad Media
los curas
párrocos eran denominados abades en determinadas partes,
como
debió de ocurrir también en las zonas de Molina y
Albarracín. (En un documento de 1241 citado por
Núñez, al cura de Milmarcos también se
le llamaba
abad).
Además, este templo sirvió de medianedo o lugar
de juntas
en los acuerdos que tomaban los representantes de los territorios de
Molina y Albarracín. Así, el sábado 6
de enero de
1366, ante un conflicto de índole comercial, se
reúnen
ciertos caballeros, escuderos y hombres buenos de la ciudad de Santa
María de Albarracín y de la villa de Molina “en la
yglesia de Santa María, que es llamada los Santos de Motos
(…) e personalmet presentes fuésemos en aquel
logar do
las yuntas se farán e se librarán los dichos
pleitos e
querellas”.
Aunque modificado en diversas ocasiones, conserva las
mínimas
dimensiones necesarias para acoger a aquella pequeña
comunidad
parroquial. Está construida en piedra caliza gris, en una
sola
nave con cubierta de madera a par-hilera, a la que se accede por
sencilla portada de medio punto al mediodía y cuenta con una
pequeña tronera a los pies del templo. Poseía un
hermoso
retablo renacentista de principios del siglo XVI, quizá de
la
escuela del maestro de Rueda de la Sierra, hoy restaurado y conservado
en el Museo Diocesano de Sigüenza.
Sin duda, la relajación de la frontera con la
unión
dinástica de Castilla y Aragón desde fines del
siglo XV y
la erradicación del bandolerismo a principios de la centuria
siguiente, hizo que el asentamiento de Motos bajase del cerro al llano,
donde se construye la nueva iglesia parroquial.
Está dedicada a la Cátedra de San Pedro
Apóstol y
es del siglo XVI. Se trata de un edificio tardogótico de una
sola nave dispuesta en tres cuerpos cubiertos con bóveda de
crucería y coro. No se conservan en el Archivo Parroquial
documentos que hagan referencia a la construcción de la
iglesia,
pero, a finales del siglo XVI la iglesia está terminada, e
incluso en 1596 la torre ya tiene colocadas dos campanas, y existe un
altar dedicado a la Virgen del Rosario (que no es el actual).
Además, la iglesia posee numerosas alhajas, una cruz de
plata,
múltiples prendas litúrgicas y “dos libros de
pargamino (sic) modernos para el coro”.
Posiblemente las obras principales de la iglesia se llevaron acabo a lo
largo del primer tercio del siglo XVI, si bien en 1610 se observan unas
cuentas acerca de las obras de las gradas del altar y de la portada de
la iglesia, transporte y colocación de sus piedras y puertas
de
madera, cuya clavazón corresponde a un herrero de Checa.
De la época de las primeras obras de la iglesia datan tres
de
los retablos conservados. El primero y más celebrado, es el
de
San Juan, en el que aparecen sus donantes (acaso Pedro Malo de Motos y
su mujer). Se trata de un retablo plateresco constituido por tablas
pintadas con técnica mixta (óleo/temple) al
estilo del
prerrenacimiento, y cuyas trazas parecen vinculadas a la
autoría
del maestro de Rueda de la Sierra. De la misma época y
f actura
es el retablo de la capilla de la Epístola, modificado en el
siglo XVII con la colocación de una imagen de bulto de la
Virgen
de la Rosa; también se trataba de pintura sobre tabla con
técnica de óleo y temple. Asimismo se conservan
partes
(predela y tablas laterales) de este mismo estilo y técnica
en
el retablo de Nra. Sra. de la Asunción, imagen vestidera muy
posterior.
El retablo mayor está dedicado a la Cátedra de
San Pedro,
y data de mediados del siglo XVII. En el Libro I de Fábrica
se
señala que el “retablo
mayor de esta Parrochial del Sr San
Pedro del lugar de Motos, lo concertó el Ldo Pedro
López
Malo de León, Retor (sic) de dicha Parrochial, con Pedro
Castillejo, vecino de la ciudad de Sigüenza, en diez mil
reales de
vellón, puesto y asentado, y después se
tasó la
obra que tinía (sic) más de lo concertado, por
Juan
Fenández, vecino de la Ciudad de Teruel, y oficial y maestro
de
dicha obra en catorce mil reales, el año de 1658 a 16 de
febrero, siendo Retor el Ldo Antonio López Malo y Juan
López Plaça, fabriquero de dicha iglesia; y se
obligaron
a pagar cada un año cinquenta fanegas de trigo a 18 reales
cada
fanega asta (sic) que dicha obra se acabara de pagar”.
El contrato con el escultor y ensamblador Pedro Castillejo,
debió de hacerse mientras éste trabajaba en el
retablo de
Alustante (1644-48) o quizá en el de Orihuela, en el que
también participó. Asimismo se encuentra como
artífice de retablos en Arbacón, Tordesilos,
Alcoroches,
Monterde, San Juan de Atienza, Solanillos, Torremocha del Campo, El
Casar de Salamanca, etc.
Aunque no se especifica su función, en 1657 se encuentra un
pago
a Cristóbal Lezcano, vecino de Molina, casi sin duda
relacionado
(¿padre?) con Ignacio y Pedro Lezcano, encargados de, entre
otros, el dorado del retablo de Santa María del Conde de
Molina
(1697) y del de Torrubia (1714).
Aparte de estos retablos, posee otros de interés, como el de
Ntra. Sra. del Pilar (siglo XVII), donado por D. Jerónimo
Villanova y Ontanilla, rector de Motos y, al parecer, fraile dominico;
el de San Ramón Nonato (s. XVIII) con un interesante lienzo
de
la Virgen del Tremedal como ático; y el d e
Ntra. Sra. del
Rosario. En 1725 se funda en Motos la Cofradía del Santo
Cristo,
no obstante, tanto la factura de dicho Cristo como el retablo en el que
se encuentra parecen anteriores a esa fecha, pudiéndose
tratar
de obras del siglo XVII.
La torre parroquial data del siglo XVI,
está construida en
un
solo cuerpo y posee
seis vanos para campanas. Tenía puerta
de
arco apuntado para acceso exterior, hoy condenada.
Pese a
que a fines
del XVI parece terminada, la torre tuvo todavía algunas
obras en
1617, correspondientes al solado de madera y construcción de
unas escaleras nuevas.
Como se dice más arriba, a fines del
siglo XVI ya
poseía
dos campanas que, refundidas una y otra vez, han llegado hasta la
actualidad. La campana mayor está dedicada a San Pedro y en
su
tercio aparece la siguiente inscripción: SE FUNDIO EN SIGUENZA/
POR LOS COLINA/ SIENDO ECONOMO D MANUEL TARIN Y/ ALCALDE D LIBORIO MAR/
TINEZ LOPEZ AÑO 1922. Del mismo modo, en el
tercio de la campana
pequeña aparece inscrito: MARIA AÑO 1912.
En la fachada meridional del templo parroquial aparece un amplio atrio
con dos puertas de acceso -a saliente y poniente- con sus respectivas
escalinatas, destinado en lo antiguo todo él a cementerio,
el
cual, con anterioridad a la construcción de la Casa del
Lugar,
sirvió también de lugar de celebración
de
concejos. En 1610 ya se habla de este espacio, para el que se
encargan
y pagan una viga y una piedra “para
el dintel de la puerta del
ciminterio”. No obstante, las portadas y
escalinatas actuales
datan de 1760 y 1764. Hay que señalar que, aunque se
dejó
de enterrar en todo lo que hoy es el atrio, en la parte alta de este
espacio se conservó un apartado destinado a este uso.
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