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El
término de Motos se encuentra formado fundamentalmente por
depósit os de calizas y margas
de origen jurásico
con abundante fauna marina fosilizada. Tradicionalmente, las calizas,
margas gris-azuladas, amarillentas y calizas margosas han sido
utilizadas
como material para la construcción de viviendas y
la elaboración
de cal.
Este
tipo de materiales dan lugar en ocasiones a la
formación de fenómenos
cársticos, como
la dolina en embudo denominada El Hoyón, ubicada al noreste
del término y asociada a una red de dolinas cercanas como
las del Torrejón (Orihuela), Ródenas y
Pozondón.
También se encuentran algunas dolinas
de cubeta
en el área de Las Celadas; se trata de formaciones
con pendientes poco pronunciadas cuya superficie ha sido
aprovechada
para la labor.
Existe una mancha de Cretácico, con materiales arenosos
(arenas facies Utrillas)
en el área de Las
Cabezadas, La
Loma Alta, La Corredera y Los Arenales. Por último, cabe
destacar una estrecha franja del Cuaternario formada por
depósitos aluviales y coluviales en el área de El
Campillo, Los Cañadizos y El Cebadal.
Capa vegetal, cultivos y
aprovechamientos tradicionales.
Pese a su pequeña extensión, con respecto a
pueblos vecinos, tanto sus áreas de labor como sus pastos
han poseído tradicionalmente una buena calidad,
especialmente éstos últimos, que daban lugar a
una afamada y fina carne de oveja y cordero. Exceptuando unas 23 Has
del término consideradas improductivas (casco urbano,
caminos, construcciones diseminadas, peñascales, etc.), el
21,29% del término está dedicado a cultivo,
mientras que el 77,98% se trata de pastizal/matorral.
Por lo que respecta al cultivo, tradicionalmente se ha tratado
básicamente de una producción de secano: trigo,
cebada, centeno y avena; algunas legumbres
como garbanzos y lentejas;
yeros y patatas; y en menor medida fruta y hortalizas. Por lo que
respecta al pastizal/matorral, abundan especies como la chaparra o
sabina rastrera (Juniperus
communis ss.pp. nana), enebro (Juniperus
communis communis ss.pp. hemisphaerica), tomillo (Thymus vulgaris),
aliaga (Genista scorpius)
y el espliego (Lavandula
latifolia), entre
otros. Precisamente, la recuperación del matorral de sabina
rastrera, como avanzadilla de un monte mayor, ha hecho que el
término de Motos haya sido declarado recientemente Lugar de
Interés Comunitario (LIC).
En el siglo XVIII poseía dos dehesas denominadas
Cerrillosa
y Cabezalloso; actualmente ésta última es
considerada Monte de Utilidad Publica (153 del
Catálogo),
habiendo conservado el significativo nombre de “Dehesa
Boyal”, con 666 Has. Estas dos dehesas, a parte de servir
para el pasturaje de los animales de labor y ganadería
mayor, en ocasiones, eran alquiladas por el Concejo de Motos a los
grandes ganaderos molineses, lo cual proporcionaba ingresos a la
institución local.
La ausencia de monte alto desde al menos el siglo XIV queda demostrada
por la documentación medieval conservada en el Archivo
Municipal de Orihuela (Pergs. 0.3), en el que existe un pleito fechado
el domingo 4 de septiembre de 1347 en Cañalasardas entre los
vecinos de Motos y de Orihuela. En este documento se observa la
necesidad de pastos de los vecinos de Orihuela que invadían
las dehesas de Motos, y la necesidad de leña por parte de
los vecinos de éste pueblo.
De este modo, entre otras cosas, se acordó que “los que tomados
fueren faziendo leña en las
defesas del Caxigar e del Villareio de Oriuela, que por cada vez que
tomados fueren, pechen por pena, de dia tres sueldos, e de noche quatro
sueldos”. Con todo, una sabia
combinación de pasto
y enebro permitía que las dehesas de Motos mantuvieran un
matorral suficiente para mantener pastos frescos, mientras que el
aprovisionamiento de leña se hacía por medio del
aprovechamiento de chaparras y enebros del término, y de
leña de pino de Sierra Molina, donde Motos, como el resto de
los pueblos del Señorío, tenían
derecho de pasturaje y leñas.
Por lo que respecta a las áreas de labor se encuentran
distribuidas en cañadas, vegas y collados más o
menos anchos como la Cañada de la Serna, los
Cañadizos, el Collado, o la vega que se extiende desde las
Cerradas del Pozo a Unterrón. Es destacable –y muy
interesante para observar tanto las técnicas de cultivo como
la distribución de la propiedad en el pasado- que en estas
áreas la parcelación suele estar constituida por
pedazos muy estrechos y largos (longueras), en el pasado labrados con
bueyes y repartidas en herencias a partes iguales, lo cual
aún las iba haciendo progresivamente más
estrechas.
En otras ocasiones se aprovecharon áreas en forma de tablas
como las llamadas Tablas de Tomás, u otras muchas claramente
rozadas en tiempos pretéritos. También se
aprovecharon como áreas de labor algunas dolinas de cubeta,
aquí llamadas celadas y hoyas, cuya superficie posee un
suelo apto para el cultivo de cereal, es el caso de las Celadas de
Coria, de Enmedio, y del Tío León, así
como la Hoya de Cerrillosa.
El término de Motos, como en tantos otros pueblos, estaba
dividido en dos añadas, tablas o pagos llamadas popularmente
la añada “de Cerca”, al poniente, y la
añada “de Lejos”, al saliente. Por
supuesto, estos nombres se habían establecido en
función de la distancia al núcleo del pueblo que
dividía una de otra. El sistema de año y vez
permitía que, mientras descansaba una añada, en
ella se diese el pasturaje de ganado; esto suponía que la
otra añada estaba sembrada, y por lo tanto vedada al ganado.
Una vez alzadas las mieses, el ganado comenzaba a pastar en las
rastrojeras de la añada vedada aquel año,
mientras que a las pocas semanas, cuando se comenzaba a labrar la
añada que había descansado ese año, se
pasaba a pastar sólo en la añada que tocaba no
cultivar aquel año.
Como ocurría en otros lugares de Molina, Motos
también poseía un ejido, es decir, un
área cercana al pueblo destinada al pasturaje de ganado
menor; este espacio, ubicado al norte de la población, fue
parcialmente roturado (concretamente en el área llamada de
Las Pradejas) en 1778 con el fin de distribuirlo equitativamente entre
los vecinos necesitados de huertos, lo que permitió que en
Motos se incrementara la producción de hortalizas y
legumbres regadas con agua de pozos.
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