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Motos pudo surgir, tal vez,
como una pequeña aldea
fortificada tras la reconquista de
los territorios de Molina y Albarracín. Su nombre sugiere el
emplazamiento en una “mota” o cerro, defendido por
algún tipo de edificio defensivo, como fue el caso
efectivamente. Por otro lado, hay que tener en cuenta que en el
término de Motos existe un paraje denominado Villar Viejo,
quizá haciendo referencia a algún conato
poblacional surgido en la repoblación del territorio y que
desde luego no
fraguó. En este caso, sólo la
arqueología podría determinar la
antigüedad de ese posible asentamiento.
Aparte
de Villar
Viejo, muy cerca de mojonera de Orihuela existió una
masía denominada Santa María que
todavía en el Diccionario de Madoz, a mediados del siglo
XIX, se hace eco de su existencia. Aunque en los últimos
siglos fue propiedad particular, existen tradiciones locales que hablan
de la existencia allí de un pequeño cenobio
femenino.
No
obstante, se
tiene una noticia recogida por el erudito Collado (s. XIX) sobre el
traslado al convento de Trinitarios Descalzos de Royuela, de la imagen
de la Virgen de los Dolores proveniente de “la Casa llamada
Santa María de Motos por el Padre Fr. Aparicio, ministro de
Valencia y fundador de este convento [de Royuela] en el año
1270”. Hasta hace no mucho se conservaba memoria de haber
estado habitada, mostrándose en la actualidad los arranques
de los arcos de acceso a distintas dependencias del edificio, entre
ellas lo que parece ser una capilla.
El
Lcdo.
Núñez, quien fuera vicario de Molina a finales
del siglo XVI, señala que Motos fue “diferente de
los otros [pueblos] de Tierra de Molina porque, con ser del suelo de
Molina y de su jurisdizion en lo secular, es en lo
eclesiástico del reino de Aragón y pertenece su
yglesia con sus diezmos al obispo de Albarracín desde su
fundación y, aun, con los frutos que allí cojen y
los trahen a el lugar de Alustante se ha dado por aora sentencia que se
diezmen en Motos para los que allí tiene sus
partes”.
La
razón de esta dualidad que se prolongó hasta el
año 1956, en que se integra en la actual Diócesis
de Sigüenza y Guadalajara, la explica Almagro Basch
entendiendo que Motos pudo haber sido en principio una
posesión de los Azagra, señores de
Albarracín, y que, al pasar por alguna razón
quizá política al suelo de Molina, hubiese
quedado como enclave eclesiástico de Albarracín.
Este hecho, junto a la cercanía del camino que
unía Albarracín y Molina, hizo que, como queda
dicho, Motos se convirtiera en medianedo o lugar a propósito
para acuerdos entre ambas partes, instituyéndose en 1366
como puesto de peaje para los vecinos de Albarracín que
deseaban ir a vender a Molina mercadurías y ganado.
Antes del intento de señorialización que protagonizó el caballero Beltrán de Oreja, y tras
su retorno
al realengo, Motos siempre participó en los asuntos de la
Comunidad de la Tierra, ocupando sus representantes el
undécimo asiento de la sexma de la Sierra en las Juntas
Generales que se celebraban en Molina anualmente.
En
la actualidad
es pedanía de Alustante, tras el proceso de
fusión voluntaria entre ambos pueblos, cuyo expediente se
inicia con las sesiones de los Ayuntamientos de Motos y Alustante de 2
y 6 de noviembre de 1968, respectivamente, en las que se acuerda por
unanimidad el inicio de los trámites. El proceso finaliza
con la publicación en el B.O.E. (24-II-1970) del Decreto
448/1970 de 12 de febrero, por el que se aprobó dicha
fusión. En este Boletín también se
publican las fusiones de Rueda y Cillas, y de Anguita, Santa
María del Espino y Villarejo de Medina (Guadalajara)
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